El SAT ocupa la sede central de la Inmobiliaria Osuna y exige que el dinero de todos se dedique a crear empleo
Enviado por SAT el Mié, 19/11/2008 - 14:36.
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En España se construía más viviendas que Alemania, Francia y Reino Unido juntos. Sin embargo, este ritmo de construcción no resolvió el problema de la vivienda pues la mitad de las construcciones no eran adquiridas para su uso, sino para especular y negociar con ellas. La consecuencia es que entre 1998 y 2006 el precio de la vivienda aumentó un 173,2%, es decir, un 11,8% anual. Lo que ha supuesto que las familias dediquen, como media, el 44% de los ingresos a pagar la hipoteca y que millones de jóvenes, acosados por los bajos salarios y la precariedad, no puedan afrontar la compra de una vivienda. Mientras, 3,3 millones de viviendas siguen vacías, el 15% del parque total.
La caída en la construcción de viviendas ya ha producido un grave aumento del desempleo y está afectando a otros sectores. Muchos trabajadores se han quedado en el paro, pero el Gobierno le regala dinero público a los bancos y a las grandes inmobiliarias, que tienen conexiones con la banca.
Como es el caso de la inmobiliaria Osuna, cuyo presidente Nicolás Osuna, aparte de ser el mayor terrateniente del olivar (controla Haciendas del Sur que recibió en 2005 la suma de 880.894 euros de ayudas europeas a la explotación agraria) es miembro del Consejo de Administración del Banco de Andalucía, forma parte del núcleo duro de accionistas de Iberdrola y el Banco Popular, y tiene participaciones en el Sabadell y en el propio Banco de Santander.
Es evidente que la crisis para los ricos significa ganar algo menos, mientras que para los pobres se trata de lidiar con el paro, e incluso a veces con el hambre. Estamos aquí para exigirle al Gobierno que nacionalice las grandes inmobiliarias que se han enriquecido a nuestra costa y que facilite viviendas baratas y de calidad para las familias obreras. Estamos aquí para exigirle a Zapatero que destine el dinero público en crear empleo para las personas en paro y no para regalársela a los ricos.
Javier García
(Miembro de Cté. Nacional del SAT)
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